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Crítica | Thor: The Dark World (2013) ★★★1/2

Por fin volvemos a ver a Thor, Loki y compañía luego de los sucesos en The Avengers (2012) en una película de proporciones ÉPICAS; la cual por fin le hace justicia a los personajes envueltos en esta historia y a los mundos que habitan.

Uno de mis problemas más grandes del primer filme de Thor es que la historia no permitía que viéramos al personaje titular en todo su esplendor, ya que el filme se fue más una breve introducción de los personajes para que no fueran unas caras desconocidas en The Avengers que otra cosa. Eso queda en el pasado, ya que en esta secuela los personajes y su mundo están establecidos, y con esta ventaja a su favor Thor: The Dark World logra arreglar todas las fallas de su predecesora y capitalizar en ellas para hacer una de las mejores películas hasta la fecha de este universo de superhéroes.

La historia básicamente se remonta a eones atrás durante los tiempos de Bor, padre de Odín (Interpretado por Sir Anthony Hopkins). Cuando este derrotó a los elfos oscuros liderados por Malekith (interpretado por Christopher Eccleston); quienes buscaban devolver al universo a su estado natural antes de la creación de los mundos, osea la oscuridad. Para lograr esto los elfos necesitan una sustancia llamada “Ether”, la cual Bor logró contener en una piedra y al hacer esto gana la batalla, pero no la guerra. Malekith junto a un grupo de elfos lograron escapar y entran en estado de animación suspendida hasta el “presente” cuando Loki es llevado frente a Odín en Asgard para ser condenado por los actos hechos en la Tierra durante su estadía en New York en The Avengers (2012). Obviamente los elfos oscuros despiertan de su animación suspendida y buscarán el “Ether” y he aquí nuestra trama.

La premisa de la historia de por si es buena, pero la ejecución es excelente. En realidad, lograron manejar a la perfección el ritmo de este filme y con esto también la presentación y desarrollo de los personajes. Esta vez todo el mundo tiene más tiempo en pantalla, pero no tan solo es tiempo de cantidad sino de calidad.

Entre los personajes más destacables en esta segunda parte se encuentran Frigga (interpretada por Rene Russo), quien en la primera parte era simplemente la madre de Thor y Loki y en este filme es toda una guerrera. Heimdall “el que todo lo ve” (interpretado por Idris Elba) tiene más una escena de acción dedicada a él. Obviamente no puede faltar Loki (interpretado por Tom Hiddleston) que en esta película es magistral.

El desarrollo de los personajes secundarios o co-protagónicos siempre es importante para expandir y enriquecer la historia y el mundo mostrado en cualquier narrativa, pero no tan solo ellos tienen más prominencia, sino que el personaje titular, Thor (interpretado por Chris Hemsworth), ahora es presentado como un individuo más maduro y sabio que en sus dos anteriores presentaciones. Por otro lado, Jane Foster (interpretada por Natalie Portman) quizás tiene el personaje menos desarrollo, pero gracias a las situaciones en que está expuesto durante el filme su arco de historia se siente completo y da gusto ver.

Por primera vez estos personajes se sienten totalmente naturales, y esto se debe tanto a la familiarización que tenemos a estas alturas con ellos como también a la exposición y diferentes facetas que se nos muestra de ellos en esta película, lo que hace a esta una de mucha dinámica emocional. Ya que mencione que este filme es emocional debo aclarar esta emoción va de la mano de su tono de comicbook épico lleno de acción a lo “Star Wars“, con persecuciones de naves inter-espaciales que tiran rayos láser, peleas cuerpo a cuerpo de seres con superpoderes, traiciones, alianzas, muertes, incluidas.

El otro aspecto que destaca aplastantemente a esta película sobre su predecesora es la concepción del mundo. Si bien la primera funcionó como una introducción a Asgard en esta secuela tenemos un verdadero vistazo a su cultura.

Este filme dirigido por Alan Taylor (Games of Thrones, Boardwalk Empire) trajo una atmósfera épica e hizo todo lo necesario para no cometer muchos de los errores del pasado. Si hay algo que quizás encontré un poco fuera de lugar, además de “X” conveniencias de la historia, fue la utilización del humor. Por favor bájenle el tono al personaje de Kat Dennings (Defendor, Nick and Norah’s Infinite Playlist). Se siente como una roncha en el trasero en algunos momentos. Ojo, que no digo que le quiten el humor a la película.

Por cierto, una de las mejores partes del filme es una escena de humor entre Thor y Loki con un cameo inesperado que es sumamente gracioso. De hecho, todos los momentos en los cuales sale Loki son brillantes. No tan solo por la actuación de Hiddleston sino porque en si los momentos fueron bien pensados tanto detrás de cámaras como frente a ellas. Ahora entiendo por qué la interpretación de Tom Hiddleston como Loki es tan popular. Yo en particular no era muy fanático del actor o el personaje, pero después de “Thor: The Dark World” eso ha cambiado.

Thor: The Dark World es un excelente filme y solo nos queda esperar a que llegue su tercera entrega, Thor: Ragnarok (2017). Es el más infravalorado de la segunda fase del MCU, así que les recomiendo que lo vuelvan a ver cuando puedan.


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